El arte de colorear nuestro cuerpo y rostro de forma permanente es milenario. En la antigüedad, las tribus utilizaban símbolos para representar sus valores y figuras que narraban su historia de vida para siempre. En la actualidad, ese concepto continua vigente, aunque no así la connotación “para siempre”.

La fascinación por el arte corporal, que resultaba de dibujar figuras en la piel de forma indeleble, ha tenido detractores poderosos a lo largo del tiempo, quienes relegaban al tatuado a la zona más inferior del entorno social.  El poder religioso imperante dictaminó que el cuerpo debía permanecer ampo para entrar al reino de los cielos, por tanto, se consideraban vándalos o herejes a quienes se tatuaban.

Así, tatuar, se convirtió en una actividad clandestina y de culto desarrollada en suburbios y los artistas del tatuaje pasaron a ser una tribu urbana que trabajaba en secreto.

En el tatuaje antiguo se utilizaban materiales orgánicos, como la ceniza y métodos altamente dolorosos, con herramientas rudimentarias que hacían que completar un tatuaje durara semanas e incluso meses. Con la invención de la máquina de tatuar, creada durante la Revolución Industrial, se redujo el tiempo y el dolor y, entonces, este arte se hizo más popular, aunque se continuaba estigmatizando al grupo tatuador y tatuado.

Hoy, tanto los métodos de creación, como los estilos de dibujo y hasta el concepto de permanencia “para siempre” han evolucionado (eliminar tatuajes es todo un hecho) y, con la ayuda de personas influyentes del mundo del espectáculo y deporte, el perfil del tatuado también.

Y es que son las personas de moda, con estilos de vida que interesan a la multitud, quienes han hecho que el perfil del tatuado se expanda y salga poco a poco del círculo minoritario al que está relegado. Ahora, conceptos como:  cool o fashion del mundo del glamour y la belleza (principalmente en Hollywood y las grandes pasarelas de alta costura, además del deporte) tienen algo que ver con tatuarse la piel.

Otro hecho que influye en esta tendencia es la proliferación, en el último decenio, de las series de televisión basadas en el primitivismo de la Edad Media (Juego de Tronos, Vikingos…) donde los guerreros iban tatuados hasta la cabeza.

Al estudiar a los distintos perfiles de personas que customizan su piel, resulta curioso determinar el hecho de que un grupo lo hace para camuflarse, otro lo hace para destacar y otro muy confundido lo hace para crear su propia identidad sin saber muy bien si quiere destacar, esconderse o seguir la moda.

Se pueden identificar perfectamente a estos tres grupos por su actitud y por unos rasgos físicos característicos y, como nos encanta la taxonomía, se podrían clasificar en:

  • Los Hard-Dark-Ink: Una gran parte de los seres humanos que se impregna de ink (tinta) comunica el nivel de vida extrema que lleva y los relatos de esa vida de excesos están repletos de riqueza simbólica con descifrados complejos. Se podría decir que a medida que aumenta la cantidad de tattoo en su cuerpo, más batallas con el entorno ycon sigo mismo libra. Estos hechos convierten a este individuo en un ser oscuro y rudo donde el tatuaje es su camuflaje, una capa acorazada de defensa para ahuyentar el peligro. Hasta el nombre de este grupo parece el nombre de una tribu ancestral. Son individuos con una fuerte personalidad y  hasta con ingenio. Son las tribus urbanas por excelencia que engloban a: grunges, góticos, punkies, hardcores, heavies, pin up, etc. Entre sus estilos de tattoo destacan el old school y trash polka.
  • Los Fashion-Ink: Se tatúan como complemento a su estética corporal. Siguen la moda y lo que comunican es hedonismo, culto al ego. Es cierto que sus tatuajes también cuentan una historia de vida: gozos o traumas, pero el fin de este grupo es acercarse más a la interacción social para completar su máximum de felicidad. Son extrovertidos, anclados en las discotecas más cool e influyentes y con una vida sentimental algo inestable. Entre sus estilos de tattoo destacan blackwork tattoo (trivales – maoi), dotwork tattoo, geometric, watercolor y las últimas influencias como mandalas de henna en blanco o en negro.
  • Los IdentityBuilders: Los constructores de identidad. Son personas introvertidas, casi anodinas de las que nunca se hubiera dicho que fueran tan osadas como para aguantar el dolor que supone tintarse la piel. Suelen tener bajo el nivel de voz y se visten con colores pasteles. Además, suelen dejarse guiar por otras personas, un amigo con más personalidad, quizá al que intentan emular. Carece de criterio al momento de expresar lo que quiere, quizá porque no se conoce a sí mismo y, por ende, no tiene predilección por un estilo, puede decantarse por el dibujo que le parezca más bonito aún incluso sin que guarde relación con ningún hecho significativo de su vida. Sin embargo, al hacer esta clasificación no se intenta condicionar la percepción que da el tatuado, tampoco criticar su estilo de vida, simplemente es interesante descubrir las razones por las cuales hace lo que hace, los incentivos a los que está expuesto y analizar la vulnerabilidad que le lleva a pertenecer a tribus urbanas reivindicativas que profesan originalidad y libertad, pero que no dejan de pertenecer y ejecutar rituales milenarios.
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